Una nueva época que nació de la desilusión, la tristeza y al mismo tiempo la determinación, hizo que Agripina Quispe Sallo a los 24 años, tuviera que afrontar sola la enorme responsabilidad de dar hogar, educación y alimentos a sus dos pequeños hijos. Ella nació hace 30 años en la comunidad campesina de Taucca del distrito de Chinchero, provincia de Urubamba en la región del Cusco.

Los estudios la alejaron de su maternal Taucca, por distintos lugares. Estuvo en Chinchero, Cusco y posteriormente en la ciudad de Lima en casa de sus parientes. A los 18 años tuvo a su primer hijo quien iba ser su compañero de toda la vida, sin embargo, el futuro se escribe con el presente y, el presente a veces se muestra de la forma menos esperada.

Es así que, con determinación, por el bienestar de sus dos hijos tuvo que alejarse del ser que había prometido protegerla y quererla.

Taucca, pequeño valle que pareciera abrir unos enormes brazos pintados de verde al visitante, la recibió en su seno nuevamente, donde sus padres, hermanos, familiares y amigos le dieron comprensión y apoyo, así como la enseñanza de las técnicas ancestrales del tejido originario de la zona.

“El separarme de mi esposo, hizo que volviera a mi hogar natal, recibí el apoyo de mi papá, mi mamá, mi hermano, mis tías para integrarme a mi comunidad y aprender a mis 24 años a tejer como lo hacían nuestros antepasados, siendo mi mayor logro. Así mismo, recibir capacitaciones para atender a los visitantes extranjeros y nacionales que llegaban a la Asociación Sisichacuna, palabra quechua que en español significa “Las Hormigas” que mis tías forjaron junto a otras familias que aspiraron crecer económicamente”, indica Agripina.

Vestida con su pollera, chaqueta y montera tradicional, de colores negro y rojo, adornadas con figuras llenas de historia multicolor, como el q´ehue (figuras curvas que representan el trabajo de los antiguos puentes) el Loraypo (que es la representación de la planta típica de la zona) y figuras circulares que representan las lagunas de Piuray y Huaypo, dualidad presente en la cultura inca de la mujer y el varón en las grandes fuentes de agua y vida. Agripina, muestra también orgullosa, el tocado en su abundante y larga cabellera negra, dividida en varias trenzas delgadas del color de la noche estrellada.

Para una mujer separada y con hijos como Agripina, en un principio fue difícil. Pese a contar con el apoyo de su familia, aspirar ser parte de la Asociación Las Hormiguitas, exigía estar con su esposo. Su padre tuvo que interceder por ella para empadronarse con su nombre y desde entonces, Agripina creció en fortaleza y sabiduría para seguir aprendiendo, innovar y ayudar en el aprendizaje de sus compañeras.

Las características de su personalidad empeñosa y colaboradora, hoy le han permitido ser reconocida como una líder en su asociación, recibiendo el apoyo de los socios y socias al ser elegida como tesorera de la junta directiva por lo que manifiesta: “Ser líder me da fuerza para impulsar que sigamos adelante y mejorar la economía de todos en la Asociación Las Hormiguitas, porque brindar el servicio de turismo vivencial es el único sostén de las familias, vender nuestros tejidos es una gran alegría y me siento muy feliz cuando expongo el desarrollo de nuestro trabajo textil a los visitantes, me gusta interactuar con los turistas y que ellos se sientan contentos con lo que hacemos”.

El trabajo en Taucca, es igual para los varones y las mujeres. La participación y toma de las decisiones en la asociación se da también en igualdad y escucha. En una cultura admirada y reconocida por su historia y la forma como se plasma lo aprendido de los abuelos para ser compartido con el mundo, gracias a la intervención de la Dirección Regional De Comercio Exterior y Turismo de Cusco– DIRCETUR, la Asociación ARARIWA y agencias de turismo, aún hay mucho por hacer.

SER LÍDER ME DA FUERZA PARA IMPULSAR QUE SIGAMOS ADELANTE Y MEJORAR LA ECONOMÍA DE TODOS EN LA ASOCIACIÓN LAS HORMIGUITAS

Un claro ejemplo es el cuidado de los recursos naturales de donde se extraen las sustancias imprescindibles para el teñido orgánico de la fibra de oveja y alpaca con las que se puede sacar más de 40 tonalidades de colores naturales, utilizadas en la elaboración de las mantas, ponchos, guantes, chullos, chalinas, ch´uspas o bolsos andinos, vinchas y otros artículos.

El incremento de la población y el cambio climático ha traído como consecuencia el desequilibrio en la comunidad, surgiendo la preocupación por el cuidado del agua. Por lo que el trabajo de las mujeres de la Asociación Las Hormiguitas en Taucca es muy importante, pues son ellas las responsables de concientizar a las familias acerca del consumo adecuado del agua. También promueven las plantaciones de árboles nativos como la q´euña, así como el pino y el ciprés que permiten la filtración del agua en época de lluvias y mantienen la humedad en época de sequía.

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Agripina, es una mujer luchadora, es una mujer decidida. Piensa en ella, en sus dos hijos, en su familia, en sus socios, en sus vecinos. Todos los días, se levanta con el entusiasmo de trabajar en su casa, haciendo el desayuno, enviando a sus dos hijos al colegio, atendiendo su pequeña tienda, y yendo al local de la asociación para dar lo mejor de sí para seguir creciendo.

Los 36 socios de Las Hormigas, necesitan sueños y el sueño de Agripina es crear un hotel de turistas en Taucca, seguir adelante en el proceso de aprendizaje para mejorar cada día y encontrar el desarrollo personal y el de su comunidad.

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