A sus seis años, nunca imaginó que su futuro sería marcado por la insania terrorista que azotaba a su pueblo, tampoco olvidará la vez que el indómito carácter de su madre enfrentó cara a cara a los encapuchados por la vida de su esposo. Este episodio marcó un antes y después el destino de Deysi Colla, quien junto a su familia padeció las consecuencias de la subversión hasta el punto de quebrar el pequeño negocio y no tener ni para el azúcar. “Si quieres ser distinta a nosotros, tienes que estudiar, nosotros te vamos a apoyar” fueron las palabras de sus padres, que Deysi recuerda perfectamente y quedó impregnada en su memoria para comenzar a labrar su futuro.

Con mucha nostalgia, Deysi abandonó muy tierna a su familia y su natal Huántar, para continuar la secundaria en Huaraz, dejando su promesa de superación ante el imponente cerro Rachacgaga. En efecto, culminó su carrera de economista en la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo, para luego laborar en instituciones gubernamentales de Áncash y Junín en el área de formulación y evaluación de proyectos de inversión pública.

“Nosotros no sembramos pasto, no es rentable para la empresa; nosotros construimos reservorios y tendemos redes de agua”, fueron las excusas que escuchó Deysi de sus compañeros -casi todos varones- cuando asumió una nueva responsabilidad en una Empresa Prestadora de Servicios de Huancayo, desde donde planteó la necesidad de priorizar los estudios de pre inversión en proyectos que mejoren los servicios ecosistémicos de la laguna Huacracocha, de origen pluvial, que es la principal fuente de agua de la ciudad capital de la región Junín.

Ante esta realidad, Deysi comenzó a batallar para convencer a sus compañeros en la necesidad de trabajar en la cabecera de cuenca, que es la fuente de captación de agua en beneficio de los diversos usos. Hasta ese momento, la EPS tenía un rol discreto en el grupo impulsor del proyecto “Mejoramiento del servicio ecosistémico de regulación hídrica en la microcuenca de la laguna Huacracocha”, además que la participación de las mujeres era mínima.

Para Deysi, fue fundamental asumir la jefatura de Planeamiento y Presupuesto en su organización para vencer las dificultades que impedían hacer posible el proyecto verde.

Aparte de la reducida intervención femenina, tuvo que lidiar con los funcionarios de los gobiernos locales y nacionales que perseguían sus propios intereses y miraban de reojo a obras destinadas a la conservación del agua. No trabajaban en la misma línea, por lo que, impulsar el protagonismo de su organización fue primordial, sin presagiar que pronto el Ministerio de Economía y Finanzas emitiría una norma para que las EPS tengan facultades para formular, evaluar y ejecutar proyectos ecosistémicos, que les “cayó como anillo al dedo”.

De esta manera, a finales del 2016, Deysi Colla vence las interferencias políticas y logra su mayor anhelo: hacer viable uno de los primeros proyectos de conservación de agua en el Perú, en el marco del Sistema Nacional de Inversión Pública, en beneficio de los y las usuarias del servicio de agua.

Tal vez este logro no habría sido posible, si no fuera por la capacitación que tuvo Deysi, a comparación de su competencia masculina, en formulación y evaluación de proyectos ecosistémicos –recibida inicialmente por el MEF y complementada por el CATIE Costa Rica- para liderar el proyecto verde.

MUJERES TRABAJEMOS HOY, PARA QUE MAÑANA NUESTROS HIJOS NO SUFRAN POR LA FALTA DE AGUA

Como mujer de campo y profesional, Deysi considera que es vital tener conciencia sobre la importancia del recurso hídrico en nuestras actividades cotidianas. Por ello, nunca olvidará que su sensibilidad por el valor del agua fue marcada en su niñez. Y es que su pueblo dependía directamente de las lluvias para la agricultura y en una época terrible de prolongada sequía obligó a niñas, niños y mujeres desfilar cantando y tocando tambores, por las calles, para suplicar fervorosamente al santo patrón San Gregorio para que deje caer la lluvia que necesitaban para sus sembríos.

Esas costumbres y conocimientos ancestrales sellaron su vocación como profesional para realizar los trabajos en las cabeceras de cuenca, preservar las fuentes de agua que garanticen el recurso hídrico que la población necesita.

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En la actualidad, Deysi Colla se desempeña como orientadora en atención al usuario en la ODS Junín (Oficina desconcentrada de Sunass) y continúa su labor, desde sus funciones, en la sensibilización y orientación a la población para el cuidado y uso sustentable del agua para consumo humano. Aunque es consciente que hay un largo camino hacia el logro de más oportunidades para las mujeres; considera que la sostenibilidad de la gestión del agua está en manos de éstas, porque son las que tienen mayor sensibilidad por lo que van a heredar a sus hijos y las futuras generaciones. Se refiere a esa dosis de sentimiento y conciencia, que no tendrían las organizaciones sin la participación de las mujeres.

Bajo esta premisa, Deysi Colla continúa luchando por lograr mayores espacios que le permitan seguir trabajando y contribuyendo en la gestión del agua y la conservación de los ecosistemas de montaña. Solo así se garantizará la sostenibilidad del recurso valioso para las futuras generaciones, la fortaleza para que sus descendientes disfruten de las bondades que brinda la naturaleza: “Warmikuna arucushun kanan, mana ware wambransiqkuna yakinaq nakayanampa” (Mujeres trabajemos hoy, para que mañana nuestros hijos no sufran por la falta de agua) insta Deysi, en su lengua materna, a todas las mujeres que -como ella- se abrieron paso con su talento.

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