Elsa Teodora Fung Sánchez es una mujer luchadora desde muy pequeña. Siempre tuvo en su mente revolucionar y aportar al desarrollo del Perú con su trabajo. Para cumplir su objetivo vió en la educación la herramienta fundamental que le ayudaría a cumplir sus metas.

Por ello, en 1961, tras graduarse como docente en la Pontificia Universidad Católica del Perú y ejercer en emblemáticos colegios de Lima; no vaciló en aceptar la propuesta de liderar el componente social del Proyecto de Irrigación y Colonización San Lorenzo, adscrito al Ministerio de Agricultura.

La mística de Elsa, le hizo ver que cada área de terreno adquirida por los agricultores y las agricultoras, conformaría pequeños pueblos, cada uno con niños y niñas, personas adultas que necesitaban una educación integral no solo académica si no también humana y que le sirva para el ejercicio de la ciudadanía.

Elsa tiene 86 años y por más 55 años se ha dedicado a educar a la población más vulnerable para que se defienda de los poderes político y económico que de una u otra manera quieren imponer sus intereses.

Es así que al llegar a San Lorenzo, su primera hazaña fue conseguir que cada pueblito tenga una escuela, no solo de nombre sino con la infraestructura, mobiliario y personal docente necesario para asumir la enseñanza.
Su propuesta se denominó Programa Experimental de Educación y en un primer momento fue financiado por el Ministerio de Agricultura y luego supervisado por el Ministerio de Educación con el título de Centro Piloto de Educación en la Colonización San Lorenzo.

Aquí tuvo sus primeras luchas con los poderosos, pues pretendían dar más agua a los hacendados y colonos, quitándoles oportunidades a los pequeños y medianos agricultores quienes reclamaban con justicia.

Este empoderamiento ciudadano fue fruto del trabajo educativo de Elsa y todos sus maestros, por ello, algunas autoridades y funcionarios pretendían que el componente social de San Lorenzo no se concrete para mantener sometida a la población.

Incluso, los mismos pobladores reclamaban que haya escuelas exclusivamente para mujeres como pasaba en la mayor parte del Perú. Elsa fue una visionaria, pues en esa época ya comprendía la necesidad de un enfoque de género, por ello los entendía y les hacía ver las prioridades en las que debían enfocarse.

“Al quinto año de mi trabajo en San Lorenzo, un mujer logró la presidencia del Consejo Comunal Escolar; pero ya los chicos reclamaban porque no habían candidatas mujeres. Eso es fruto de la educación”, dice. En esta trinchera estuvo 9 años, luego tuvo la oportunidad de ir a Francia a continuar estudiando; pero la dejó para volver a San Lorenzo, donde estuvo un tiempo más. Cuando ya no tuvo la oportunidad de continuar, decidió emprender un nuevo reto, siempre en su tierra adoptiva, Piura.

Es así que 1980, tras ejercer cargos de confianza en diferentes instituciones del Estado, funda la ONG Central Peruana de Servicios (Cepeser), institución que le ha permitido seguir educando a la niñez, a la juventud, a los integrantes de la comunidad, y a las autoridades de diferentes distritos rurales de Piura.

Todos estos proyectos eran diseñados por ella y un equipo de hasta 40 integrantes quienes gracias al financiamiento de diferentes instituciones nacionales e internacionales los hacían realidad.

“Yo tuve que formarme con los técnicos porque yo era maestra, y no sabía más que enseñar, y yo quería educar a la gente en los temas que vivían cada día”, destaca.

Elsa asegura que durante estos 38 años de fundación ha logrado ejecutar más de 100 proyectos sobre agricultura familiar, protección del medio ambiente, y entre ellos el manejo del recurso hídrico como un eje íntimamente relacionado a todo su trabajo, y en el cual aplicó el conocimiento científico y ancestral.

Estas intervenciones le permitieron conocer las provincias rurales de Ayabaca, Huancabamba y Morropón, donde enseñó y aprendió saberes que solo la población del campo puede enseñar, principalmente las mujeres, quienes tienen un rol fundamental en sus proyectos.

“La mujer ha tenido un rol fundamental. No solo porque se encargaban de las tareas domésticas sino porque era necesario que asuman nuevas tareas… La mujer aprendió a cultivar”, añade.

EL AGUA HA ESTADO EN TODOS LOS PROYECTOS EJECUTADOS POR CEPESER, PORQUE SIN AGUA NO PODEMOS HACER NADA

Sus experiencias siempre estuvieron ligadas al agua. Entre estas tenemos al Proyecto de reforestación de Santo Domingo; Proyecto de zonas afectadas por el desastre pluvial de 1983; Alfabetización integral de mujeres ronderas en los Altos de Frías; Proyecto para la incorporación de la mujer en el manejo de los bosques, y más.

“El agua ha estado en todos los proyectos ejecutados por Cepeser, porque sin agua no podemos hacer nada”, señala.

Uno de los frutos del trabajo de Elsa es que las mujeres de esa niñez y juventud que formó, directa e indirectamente, a través de sus proyectos sociales; ahora buscan una mayor presencia en la toma de decisiones cuando se presenta un problema. “Son las alumnas quienes ahora tienen mayor participación”, indica.

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“Soy líder desde el colegio, la universidad, y yo entendía que en las organización agrícolas la mujer debía tener responsabilidades. En nuestros proyectos, los hombres cuestionaban por qué les dábamos financiamiento a las mujeres, y yo les hacía ver que así como ellos recibían, sus esposas también”, dice.

Elsa continúa ejecutando proyectos con Cepeser, ya no como antes, cuando contó hasta con 40 personas ligadas a la ONG, pero sí con la misma voluntad, fortaleza, convicción y mística que la educación es la única herramienta para el cambio social.

Por ello, destaca a las lideresas que en la Junta de Usuarios y Comisiones de Regantes de San Lorenzo están participando en la toma de decisiones en la gestión del agua. “La mujer puede ser líder para trabajar por su pueblo, y no para ser capturada por un partido político”, sentencia.

Fuente: GUSTAVO GUARNIZO

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