Llegar desde la costa limeña a Huamantanga es uno de esos mágicos y extraños acontecimientos que nos brinda la geografía del Perú. Ubicado en la Provincia de Canta, el distrito de Huamatanga pertenece a Lima, la capital peruana reconocida internacionalmente por cosas que ocurren a nivel del mar, pero está ubicado a 3 398 metros de altura. Llegar desde el Jockey Plaza, acaso el centro comercial más importante del Perú, hacia Huamantanga demora cuatro horas en auto. Si te toca un chofer avispado y veloz, puedes cambiar el bullicio del tráfico y el estrés de una mañana de invierno por un cielo despejado típico de la más profunda sierra en tres horas y media.

Hacia Huamantanga fuimos para conocer a Flora Magdomia Aquise Ponce, una lideresa comunal que tiene como máximo propósito de vida el desarrollo de su pueblo. Ella tiene 50 años y aunque advierte que no le gusta sonreír para las fotos, tiene la risa fácil. Llegó a Huamantanga a los 18 desde su natal Arequipa. Lleva más de 30 años siendo testigo de lo que describe como “el estancamiento” de su localidad. Nos cuenta que está cansada de que las autoridades hagan poco o nada para que la gente surja. “Si hacen algún proyecto, no lo terminan, o lo hacen mal”. Por esa razón ella misma ha tomado la batuta para resolver temas puntuales alguna vez, relacionados a la educación o la salud. Y por eso mismo es una de las beneficiarias claves identificadas por el proyecto “Infraestructura Natural para la Seguridad Hídrica” (INSH), ejecutado por Forest Trends (FT) con sus socios el Consorcio para el Desarrollo de la Ecorregión Andina (CONDESAN), la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), los expertos internacionales de EcoDecisión e investigadores del Imperial College London.

La gente en Huamantanga, como en tantas localidades rurales del Perú, vive en la pobreza. La casa de Flora Magdomia es de material noble, y se ubica a las faldas de un amplio campo verde en el que ella y sus vecinos se dedican a la ganadería. “Nuestro día a día tiene que ver con las vacas”, nos dice Flora Magdomia sin perder la sonrisa. “Algunos hemos aprovechado las capacitaciones de un proyecto que vino hace unos años y sabemos hacer quesos pasteurizados y yogurt”, agrega.

Flora Magdomia se involucra en cuanto proyecto llega a su zona, y su participación tan activa a veces no es bien recibida por sus vecinos, sobre todo por el hecho de ser mujer. “No sólo los hombres tienen pensamiento machista, sino también las mujeres.

Ellas mismas dicen ‘qué se ha creído esta’, cuando me sumo a alguna actividad de los proyectos. Ellas tienen temor de desligarse del machismo, y yo les digo que no sean así, que nosotras podemos aportar. Nosotras tenemos ideas a veces incluso hasta mejores que las de los hombres”, dice entre risas.

HOMBRES Y MUJERES SOMOS IGUALES. TENEMOS LOS MISMOS DERECHOS

Flora Magdomia busca motivar a las mujeres de su pueblo, y les cuenta que en otros lugares ha conocido mujeres líderes. “Yo he visto en otras zonas a mujeres que sacan adelante a su pueblo. Yo quisiera decirles a todas las mujeres de Huamantanga que no solamente los hombres pueden liderar en los proyectos o en las reuniones o capacitaciones que nos dan. Hombres y mujeres somos iguales. Tenemos el mismo derecho”.

Flora Magdomia la tiene clara: “La idea no es tampoco discriminar a los varones, sino apoyarlos y que ellos nos apoyen. Y así el pueblo va a poder surgir. Tendríamos más oportunidades”.

Para Flora la igualdad de género es el camino para que su pueblo pueda ser escuchado más allá de sus fronteras. “Si hacemos un grupo fuerte, con hombres y mujeres, podemos salir a la capital y pedir apoyo”. Si bien es cierto valora la voz masculina en la toma de decisiones, sospecha que “a las mujeres nos van a escuchar más”.  Revalorando el uso del agua

Pese a su situación de pobreza, Huamantanga es una localidad bendecida por la naturaleza. Se encuentra cerca de la cuenca del río Chillón, que es, después de la del Rímac, la segunda que provee más agua a Lima. Huamantanga, entonces, no debería sufrir jamás por la escasez del agua, pero durante muchos años sí ha sufrido. “Hace un tiempo hicimos un proyecto de recuperación de canales con la ONG CONDESAN”, nos cuenta Flora Magdomia. “Con ellos se trabajó en la instalación de pluviómetros y vertederos, para medir la capacidad del agua que se obtiene al año en el pueblo. Esos estudios comprobaron que Huamantanga es una de las localidades que más agua aporta a la capital. Lo que esperamos ahora es que la capital nos retribuya”, nos dice Flora Magdomia.

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Pero no todo tiene que ver con tecnología aprendida. Parte importante de los objetivos del proyecto “Infraestructura Natural para la Seguridad Hídrica” está en el rescate de saberes ancestrales. Flora Magdomia nos cuenta sobre una técnica heredada de los habitantes antiguos de Huamantanga para el aprovechamiento del agua llamada mamanteo, y que fue repotenciada por los trabajos realizados con el proyecto. “La utilizamos durante el invierno que es cuando más agua aparece, y nos sirve para almacenar el agua en los puquios para que después, en épocas de sequía, podamos utilizarla.

Ahora la población está teniendo más consciencia de que el agua no se puede desaprovechar. Con el paso de los años y por el cambio climático, la cantidad de agua que tenemos es cada vez menor. Pero gracias a que hemos recuperado esos saberes ancestrales como el mamanteo, la usamos de una mejor manera, y nos alcanza para tener agua más tiempo”.

Esta valiosa mujer de Huamantanga tiene un sueño: “Quisiera en el futuro formar y liderar un grupo de mujeres que sepa aprovechar el agua de la mejor manera. Quisiera que podamos reforestar nuestros cerros y mejorar nuestros pastos naturales, para así poder tener un mejor ganado. Y así mejorar nuestra economía”, concluye Flora Magdomia, y para no perder la costumbre, nos regala una última sonrisa.

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