La vida de Lidia Gaona ha sido tan complicada como el cauce de un río de montaña. Que hoy en día sea ingeniera agrícola fue casi un milagro. Tuvo que huir de su Cajamarca natal, por la noche, ayudada por su madre porque su padre se negaba a que ingresara a la universidad.

Después, en la Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque, tuvo que vencer otros prejuicios por querer cursar una ‘carrera de hombres’. Aunque han pasado más de tres décadas, los ojos de Lidia todavía se llenan de brillo cuando recuerda esa experiencia. Y su carácter se mimetiza con el agua, un recurso al que ha dedicado toda su vida profesional. Por momentos, es tranquilo y delicado como un arroyo; y en otros, intenso y poderoso como una catarata.

Ella sabe cuándo toca asumir cada papel. Su bautizo profesional se produjo en los canales de riego de Ferreñafe, durante el fenómeno El Niño de 1998: el agua había arrasado toda la infraestructura hidráulica y ella fue parte del equipo que trabajó sin descanso para reconstruirla y salvar la cosecha de los agricultores. Posteriormente, buscó trabajo en Lima, pero en la capital descubrió que lo suyo era el campo. Lo suyo, de hecho, era el agua y regresó a Chiclayo para postular a una plaza en la Junta de Usuarios Chancay Lambayeque, que ganó por mérito propio. En 2001 asumió la dirección del área de mantenimiento de 3 410 km de canales, algunos precolombinos, que son las venas que conducen la vida hasta los campos de caña, arroz y frutales por un territorio dominado por el bosque seco y los algarrobos.

YO SOY MADRE Y PROFESIONAL Y NUNCA HE DEJADO LAS COSAS A MEDIAS

La represa de Tinajones es el corazón de todo el sistema, el músculo capaz de proveer agua a cada rincón de la cuenca baja. Lidia es consciente de que el progreso de la actividad agropecuaria depende del buen del trabajo que haga su equipo. “Mi labor consiste en evitar los conflictos y lograr un buen engranaje entre las acciones de la junta y las de las quince comisiones”, señala la ingeniera. Según Lidia, la palabra mágica es ‘diálogo’ y cree que las mujeres están más que preparadas para manejar los temas técnicos y sociales a la vez que generan un clima de confianza y reconocimiento.

Galería de imágenes

“El hecho de ser mujeres no nos limita. Nosotras podemos con todas nuestras obligaciones: las de nuestro trabajo y las que nos impone la sociedad machista en el hogar. Yo soy madre y profesional y nunca he dejado las cosas a medias”.

Comparte estas historia en: