A pesar del frío de los pies mojados por la escarcha de la vegetación de los andes cusqueños Nelly Soncco Maxi, con una sonrisa cálida parece cambiarlo todo.

A sus 36 años, ella ha vivido mucho. Su primera infancia la vivió entre risas y juegos compartidos en los valles y montañas de la comunidad campesina de Ccuyo, para luego sentir el encanto de las alturas de la comunidad de Toxaccota, comunidad natal de su padre del distrito de Maranganí, en la provincia de Canchis en Cusco. Allí, aprendió a querer el frío viento de las montañas adornadas de alpacas y llamas que pastaban en completa tranquilidad y a donde Nelly siempre volvía sin importar la distancia, pues ahí, se inició en el liderazgo, siendo secretaria de la Asociación de Alpaqueros de Toxaccota, mientras cursaba estudios superiores en el Instituto Tecnológico Vilcanota de Sicuani.

Sin embargo, la autoridad de su padre, como la de sus ancestros masculinos la sumergieron en ese mundo, donde las mujeres debían obedecer y aceptar la palabra del varón, inclusive aceptando la violencia doméstica. Su madre, sus hermanas y sus amigas guardaban calladas y con aceptación forzada la palabra del varón.

Con los años, fue creciendo ese impulso de interactuar y ser escuchada. “Las situaciones que se presentan en la vida, te obligan a hablar y a seguir adelante, primero por mi hija, por mi familia y por mi sociedad”, manifiesta Nelly.
La timidez de su infancia, adolescencia y parte de su juventud, paulatinamente fue quedando atrás al nacer Maricielo, su primera hija. Ella con 23 años, enfrentó humillaciones y desidia de parte del padre de su hija, así como los reproches de la sociedad y de su propia familia, situación que la llevó a afrontar la vida con más coraje, para primero, concluir su carrera como técnica agropecuaria y luego trabajar para sostener sola a su niña, sin dejar una de sus pasiones, la crianza de alpacas en su Toxaccota querido.

Hace 8 años, Nelly junto a su actual pareja, el ganadero alpaquero Edgar Saca, emprendieron con firme decisión el reto de mejorar la calidad de las alpacas en su propiedad ubicada en el sector de Machacoma Baja, lugar escondido a tres horas de caminata del Centro Poblado de Phinaya, en el distrito de Pitumarca de la provincia cusqueña de Canchis, que queda a más de los 5 mil m.s.n.m.

Esta parte de la cordillera del Vilcanota se ha convertido en su hogar favorito, donde, pese al frio inclemente de los andes, el corazón flameante de Nelly ha podido desarrollarse con sabiduría para forjarse en una mujer fuerte, que gusta de los retos, que trabaja y desea que la mujer andina salga del estereotipo que por años la ha mantenido bajo la sombra.

“Que la mujer sólo debe tener hijos, estar en la casa para cocinar y lavar la ropa son ideas que deben ser cambiadas…tú debes crecer, tú debes conocer, ser escuchada y decidir”, son palabras de Nelly, pues, ella tuvo que aprender a vencer sus miedos y prejuicios para crecer, convirtiéndose en una líder dentro de su comunidad.

Ser consciente de las leyes que protegen a la mujer, ha permitido que Nelly se posicione como líder en Phinaya. En una sociedad machista por cientos de años, la participación femenina ha sido vedada y, en el presente, la participación de la mujer en la toma de decisiones apenas se está abriendo paso, gracias a la determinación de mujeres como Nelly, que pese a las críticas y trabas tanto de hombres como de mujeres, ha podido conquistar un espacio de oportunidades en el entorno político, social y económico.

Ser mujer, madre, esposa y líder no es tarea fácil. Nelly tiene 2 hijas en edad escolar que no siempre están junto a ella. Su trabajo en la crianza de alpacas requiere tiempo constante para que se pueda alcanzar la calidad de fibra que le dé, a ella y a su familia la solvencia económica necesaria. Su labor en el campo inicia con el alba antes de las 5 de la mañana. La soledad del entorno apenas es percibida. Pues el frío del amanecer exige estar en movimiento apenas uno sale del calor de la habitación. El fogón es encendido casi de inmediato para entrar en calor y preparar el desayuno mientras las alpacas ya se muestran inquietas para salir a pastar. Sin embargo, antes de abrirles el corral la tarea diaria es verificar la limpieza y salud de las crías, así como hacer el empadre controlado para no perder la calidad de fibra.

YO SIEMPRE HE DICHO QUE UNO DEBE HABLAR DE ACUERDO A LO QUE HACE, UNO ENSEÑA CON EL EJEMPLO Y SIENDO MADRE DE DOS NIÑAS, SIEMPRE LES ACONSEJO QUE DEBEN VIVIR AMANDO LO QUE HACEN Y PROYECTÁNDOSE EN EL FUTURO QUE QUIEREN HACER SIN IMPORTAR LAS CRÍTICAS Y PREJUICIOS

Nelly y su esposo intercambian funciones, a veces ella trabaja en la ciudad, otras lo hace su esposo. Tiene bien claro que los derechos y deberes son los mismos, sin importar el género, que las labores son compartidas en el hogar y que la mujer y el varón deben trabajar juntos para crecer económicamente, por lo que manifiesta: “Yo siempre he dicho que uno debe hablar de acuerdo a lo que hace, uno enseña con el ejemplo y siendo madre de dos niñas, siempre les aconsejo que deben vivir amando lo que hacen y proyectándose en el futuro que quieren hacer, sin importar las críticas y prejuicios”

Capacitaciones en temas de liderazgo, producción, negociación, desarrollo humano, violencia familiar y equidad de género, han sido para Nelly la puerta que le permitió el acceso a formarse mediante el aprendizaje y el conocimiento de la realidad local para cambiar a paso lento pero seguro, la participación de la mujer en reuniones de interés social, político y económico, convirtiéndose en una mujer reconocida como líder a nivel local, distrital y regional.

Es así, que la rigidez con la que las mujeres de Phinaya fueron educadas está cambiando para la generación actual, con la esperanza de que las niñas del mañana se conviertan en jóvenes mujeres que puedan tener iguales oportunidades y tomen decisiones en un entorno que por muchos años en la cultura andina fue y sigue siendo machista.

Con la lluvia, los vientos helados, la nieve o el sol que irradia, pero también lastima, Nelly, junto a 25 ganaderos alpaqueros conforman la Asociación de Criadores de Camélidos Andinos y Productores Múltiples “Diamantes del Nevado Salkantay y Phinaya – ADIANES”, en el Centro Poblado de Phinaya, quienes encabezados por Nelly como presidenta, pudieron acceder a nuevas oportunidades comerciales, contactándose con Iscos Emilia Romgnia, institución italiana que apoya a productores alpaqueros en la articulación con empresas para comercializar sus productos. Es así que lograron ser parte del Consorcio Alpaquero Peru Export – CALPEX, que permitió a los socios la venta de la fibra de alpaca a precio del mercado internacional, libre de intermediarios

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Con ello se logró que las familias de la asociación accedan a una mejor alimentación, educación y poder tener mejores ingresos económicos, trabajando con equidad de género y balance de participación de mujeres y varones.
El respeto a la Pachamama, al agua y a las costumbres andinas es un signo de identidad que obliga a las personas que viven en la cordillera del Vilcanota a cuidar los recursos. La preocupación ante el cambio climático y el deshielo acelerado de los nevados, hace que la mirada de la población altoandina, se vuelque a buscar posibilidades de proyectos para cuidar el recurso hídrico, por ello Nelly como líder, viene impulsando proyectos de cosecha de agua, utilizando los conocimientos de nuestros antepasados a través del Programa de Compensaciones para la Competitividad denominado AGROIDEAS, del Ministerio de Agricultura.

La falta de agua impediría el mejoramiento de camélidos sudamericanos, única actividad económica de las personas que viven sobre los 5 mil m.s.n.m. Las capacitaciones y concientización ante el problema del recurso hídrico, son necesarias para la población, tarea que Nelly viene emprendiendo con las municipalidades provincial y distrital, así como empresas privadas, tal es el caso del Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregion Andina – CONDESAN y Empresa de Generación Eléctrica Machupicchu S.A.(Egemsa).

El brillo profundo de los ojos negros de Nelly, aún tiene sueños: “Me gusta que se logren las cosas que me propongo. Hay mucho aún por impulsar para que las mujeres sean parte de la toma de decisiones, no sólo con el voto, sino con las propuestas que los varones también apoyen, así como continuar en el proceso de aprendizaje para cuidar nuestro medio ambiente y nuestro recurso hídrico”.

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